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Halloween, ¿alegría o pesadilla?
Jue Oct 28 2010 06:43:35

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Cuidando a nuestros hijos

La fiesta más esperada del año puede llegar a ser una pesadilla si no se toman las debidas precauciones. Mientras que las calles se llenan de vida, ruidos y risas es fácil dejarse arrastrar por el clima alegre y olvidarse que las desgracias ocurren en solo un instante. Sobre todo, tratándose de niños es importante acompañarlos, conocer las calles por donde se caminan y asegurarse que las golosinas están en buenas condiciones antes de permitirles comerlas. También con los niños más pequeños hay que evaluar si es que están listos para exponerse al ruido, a la muchedumbre y a los disfraces y decoraciones que pueden llegar a asustarlos.

El pequeño Miguelito lloraba a mares y su amiguito se mostraba serio y desanimado.

Una hora antes, los niños habían estado ilusionados, animados y llevaban una gran sonrisa dibujada en sus rostros. Se hallaban disfrazados de piratas y llevaban grandes bolsas que pronto se iban a llenar con dulces como es la costumbre de Halloween, la fiesta favorita de muchos niños y adolescentes.

Amanda, la madre de Miguelito se había sentido tranquila de dejar ir a los niños solos ya que su barrio era en general tranquilo, así que tanto ella como la abuelita que recién había llegado, se asustaron cuando vieron entrar a los niños llorando y angustiados.

Amanda se sintió mal. ¡Si sólo hubiera acompañado a los niños esto no hubiera sucedido!

Miguelito les contó que cuando salieron a la calle estaban contentos y la gente les daba caramelos, chocolates y los felicitaban por sus disfraces. En algunas casas se sintieron incómodos porque algunos adultos al abrir la puerta, los sorprendía con disfraces que les desfiguraba la cara y espantaba a los niños. Pero fuera de esto, los niños continuaron llenando sus bolsas de dulces y planeando cuales se comerían primero. Sin embargo, unos momentos más tarde todo cambió. Mientras caminaban por una vereda oscura, se les acercaron tres muchachos que tendrían entre quince y diecisiete años. Los comenzaron a tratar de asustar dando gritos extraños y riéndose de ellos; luego les arrancaron las bolsas con los dulces de las manos y se fueron. Miguelito volvió a llorar mientras recordaba el episodio.

Luego que los niños se calmaron y fueron a otra habitación la abuelita se dirigió a su hija “¿Cómo los pudiste dejar que salgan solos? ¿Te das cuenta que cosas aún peores pudieron haber pasado? ¿Quién sabe con quién se pudie ran haber encontrado, si alguien los pudiera haber lastimado o asustado, si un auto manejado por adolescentes o un borracho los pudiera haber atropellado o si les hubieran dado golosinas en malas condiciones? No es cuestión de pensar en todo lo malo pero hay que tener un poco cuidado para evitar los tragos amargos.”

Amanda asintió en silencio. Al rato tomó otras dos bolsas, llamó a los niños y salió junto con ellos para nuevamente pedir dulces.

Cuidando a los hijos

La seguridad no tiene precio

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INGREDIENTES

-1 caja de responsabilidad

-2 cucharadas de sensatez

-1 vaso de cuidado

-3 cucharaditas de amor incondicional

-2 gotas de paciencia

CONDIMENTOS

Presencia, balance y persistencia

Precaución: Los hijos son irremplazables hay que cuidarlos y protegerlos con toda el alma

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MODO DE PREPARACIÓN

1El cuidado de los hijos es la labor más delicada que los padres pueden tener. A pesar de que los riegos en la vida diaria son inevitables es vital proporcionarles a los niños seguridad. Para ello dependen enormemente de sus papás. Protegerlos, guiarlos y asegurarse de que estén en lugares adecuados es el compromiso que todo padre debería tomar.

2 Hay que lograr un balance entre la protección y la prudencia. Si se sobreprotege a los hijos, pierden oportunidades de crecer y madurar pero si se los descuida, se corre el riesgo de exponerlos al peligro, convirtiéndose uno en un irresponsable. Proporcionar las herramientas necesarias para que aprendan a protegerse y a defenderse es la responsabilidad primordial de los padres.

3 Jamás se debe confundir la comodidad con la seguridad. Es importante tomar decisiones conscientes en vez de la más cómoda. A pesar de que es fácil ignorar a veces, situaciones peligrosas, hay que hacer un esfuerzo grande para poder eliminar los riesgos posibles.

La labor de un padre no es crear un mundo perfecto. Hay que aprender a guiar a los hijos a que caminen con seguridad y confianza fuera del hogar.

2010 © Derechos Reservados por Recetas para la vida.



 
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