Nunca es un buen momento para las epidemias. Pero en esta ocasión en medio de una crisis económica sin precedente; agobiados por la violencia perpetuada por el abominable conflicto estado- narco y con un el debate sobre la reforma migratoria en puerta, el brote de la influenza porcina es casi surrealista.
Y es que tan pronto se dio a conocer que existía la presencia de un nuevo virus en México, la noticia no tardó en ser utilizada por la ultra derecha en los Estados Unidos para atizar las flamas del racismo.
A sólo días de que el gobierno de México emitiera un estado de emergencia por la contingencia sanitaria, en este lado de la frontera el locutor Michael Savage, quien cuenta con un programa de radio que se escucha a nivel nacional, sin titubeos afirmó: "No hay duda: Los ilegales son los portadores del nuevo virus de influenza porcina proveniente de México."
Pero Savage no se detuvo ahí, sino que aseveró: "Les voy a decir como me voy a proteger [de la influenza porcina]... no voy a acercarme a ningún ilegal, ni voy a permitir que se me acerquen en los restaurantes, ni en mis propiedades, ni en ninguna parte". Y remató: "no hay que ser como esos imbéciles que salen a comer a restaurantes sabiendo que las cocinas están repletas de ilegales."
Glenn Beck, conductor de un programa para la empresa televisiva Fox, y que hasta hace poco era empleado por CNN, no ha dejado de batir el tambor de la paranoia, insistiendo que la frontera debe de ser cerrada "para proteger al país del virus de los mexicanos."
Así, estos seudo-periodistas han propagado la paranoia y el racismo, mucho más rápido que el virus H1N1 de la gripe porcina. Utilizando conceptos retrógrados propios de la edad media, los medios de comunicación nacionales de los Estados Unidos plantean que son los seres humanos y no los virus y las bacterias los causantes de enfermedades y se imaginan que los muros y los papeles son la forma de protegerse del temible mal.
Pero a pesar de lo risorio que pueden sonar los disparates de esta personalidades de los medios, lo cierto es que su mensaje virulento es mucho más peligroso que la gripe, ya que al señalar a un sector de la población que no cuenta con derechos, que ha sido sometida, perseguida, reprimida, deshumanizada, esta sobre dosis de xenofobia motiva a los grupos paramilitares que aún siguen operando en la zona a actuar y le dan al gobierno la justificación de someter a la región fronteriza con toda la fuerza del estado.
Es por eso que el movimiento en defensa de los derechos humanos de las y los migrantes continúa, y este Primero de Mayo, en San Diego, Los Ángeles, San Francisco, Boston, Denver, Austin, Miami y muchas otras ciudades, miles de familias trabajadoras tomarán las calles nuevamente para exigir un trato digno y justo.
Es cierto, hay que tomar las medidas de salud necesarias, pero también hay que redoblar esfuerzos organizativos para hacerle frente a los virulentos de la ultra-derecha que no dejan de utilizar la desquiciada enfermedad del chivo expiatorio contra nosotros, y ese mal ha sido mucho pero mucho más dañino que el generado por los cerdos.